domingo, 29 de mayo de 2011

Mi ruta de Chiloé (2)


A 90 kilómetros de Quellón, queda Castro, capital de la provincia de Chiloé (que debería ser una región, según mi humilde opinión). Castro es una ciudad conocida, muy visitada y turística. Lo común es que quienes vivimos en Quellón, vayamos a Castro a comprar cosas que aquí no hay, a las farmacias grandes también, es como la visita de Carmela a la ciudad. Dentro de sus visitas obligadas, puedo mencionar la feria, que para mi gusto es la mejor de Chiloé, grande y más barata que otras como la de Dalcahue, que tiene precios de turista gringo; por supuesto, la iglesia que está en la plaza, famosa y enorme, toda construida de madera, vale la pena entrar. Nosotros siempre comemos en la Brújula del cuerpo (referido al cuerpo de bomberos, jeje) que es una cafetería con varias opciones, también hay lugares más entretenidos para mi gusto, como el café Ristretto o el Qilú, todo cerca de la plaza, muy bonitos. El Qilú es para tomar y pegarse un carrete desde temprano. Para más tarde, está el Kawéskar, un bar de todo mi gusto, que queda bajando no sé el nombre de la calle, pero casi llegando a la costanera. Imperdible, los miradores para ver los palafitos, si la marea está alta, el agua hace lo suyo para tener un paisaje espectacular.




Cuando llevaba pocos días viviendo acá, conocí Auchac, queda entre Castro y Quellón, es un pueblo que tiene un muelle para tomar las lanchas que van a Chaullín, una isla del frente donde trabaja un amigo. Auchac es precioso, no anda nadie en las calles, tiene sólo un negocio, lleno de casas bordeando el mar en bajada.





He ido a pocas actividades tradicionales, yo pensaba que vería mingas y cosas así, pero la globalización ha llegado aquí, y pocas son las costumbres que se mantienen. Aun así, fui a una carrera a la Chilena, un día con sol y apostamos a la yegua Lluvia, que ganó y nos hizo pasar una buena tarde en Quellón Viejo. Pasaron los días, y nos cambiamos a una casa grande, con una vista espectacular y luego de hacer las celebraciones varias, seguimos chiloteando, así que siguiendo el camino por Quellón Viejo, se llega a Trincao, y este, fue mi primer lugar favorito, su belleza es impresionante, es un lugar poco conocido, que impresiona. Con una iglesia, una escuela y un paisaje que sólo permite observar en silencio.




Achao 
Chonchi
Para semana santa llegaron mi mamá y hermana, hubo mucha lluvia en esos días, pero el día viernes, salió el sol y partimos a Chonchi, con su iglesia, un camino en bajada hasta la costanera. Una amiga dice que es una ciudad de 3 pisos, vale la pena parar ahí, y ver la plaza con hojas de nalca (se usan para tapar los curantos en hoy) estampadas en el suelo. Seguimos a Dalcahue, luego de mirar la feria nos subimos a un transbordador y cruzamos a Quinchao, una isla donde hay 2 lugares preciosos: Curaco de Vélez y Achao, puedo decir que esa isla es increíble, muy ordenada, limpia, me imagino que en el verano es una zona turística, con casas antiguas y paisajes como los que ya me estoy acostumbrando a ver. 

Así andaba yo, trabajando, saliendo, conociendo, cuando una tarde partimos a Chaiguao, y rápidamente se transformó en mi segundo lugar favorito, es un pueblo fantasma, con un par de casa, muy, muy lindo, una playa inmensa con el volcán corcovado al frente, está cerca de Quellón, y creo que cuando uno viene como turista, jamás pasa por lugares como ese. 

Lago Huillinco
Parque Nacional Chiloé
Hace un par de semanas, partimos con 2 amigos a Cucao, con la idea de ir a la paya, nunca llegamos, porque en el lago huillinco descubrimos un muelle impresionante, es un lago muy extraño, con el agua en calma, que refleja todo, incluso las nubes. Luego de estar un rato ahí, partimos al Parque Nacional Chiloé, que queda en Cucao, ahí se pueden tomar 2 senderos: el de la playa o el de Tepual. Hicimos el del Tepual y no te das cuenta de todo lo que caminas, porque es muy bonito. Tanto me gustó, que una semana después, volví y pude hacer el otro sendero, muy largo, bonito, para llegar a la playa. CONAF hace un buen trabajo, creo yo, porque todo está cuidado y bien hecho, protegiendo las diferentes especies que puedan encontrarse por aquí...

Antes de 3 meses, ya conozco todos estos lugares, y no puedo creer lo feliz que estoy de haber tomado la decisión correcta: venir a vivir a Chiloé, porque no estoy sola haciendo esto, somos muchas personas de diferentes ciudades que llegamos del mismo modo, solos, sin nada más que las ganas de vivir acá, como una aventura, y ha sido hasta ahora, muy bueno...

   Más fotos, aquí.

lunes, 16 de mayo de 2011

Mi ruta de Chiloé (1)

El día 11 de marzo, con anuncio de tsunami en las costas Chilenas, llegaba yo con 1 mochila y 2 maletas a vivir a Quellón. Asustada. Nerviosa. Ansiosa. Feliz. Me recibieron 3 profesores del colegio donde llegué a trabajar, sin saber que nos convertiríamos en grandes amigos y luego, en compañeros de casa. El viaje fue eterno, 16 horas desde Talca y sólo quería bañarme y dormir. Pero debimos pasar toda la noche despiertos en la casa de una amiga de mis amigos, por la alerta de tsunami. Así empezó esta aventura, donde aún me siento como una turista, mientras no deje la cámara en la casa, lo seguiré siendo, como dijo alguien por ahí, me siento de vacaciones.

El primero lugar que visité fue San Antonio de Chadmo. No es fácil llegar, muchas piedras y subidas. Partimos a buscar a unos amigos que llegaban de Chaullín, una isla pequeña que está frente a Quellón. Debíamos ir a San Juan de Chadmo, pero nos perdimos y ahí estábamos, en un lugar precioso, en medio de nada, en una playa que ni siquiera tenía huellas de autos, el silencio inmenso y yo aun no podía creer que estaba ahí. 

San Antonio de Chadmo



San Antonio de Chadmo



El segundo lugar que conocí fue el Hito Cero, que es como una escultura en el punto donde termina, o empieza, la carretera panamericana. Es un sacho gigante, un sacho es el ancla artesanal que se usaba en la pesca por aquí y queda luego del centro, siguiendo hacia el sur, en el sector Punta de Lapas (donde vivo yo). Del centro, puedo decir que Quellón es una ciudad antigua, que se fue creando de manera improvisada, un poco desordenada, que ha vivido la crisis del salmón y se nota en algunas casas y tiendas vacías, que quedaron luego del auge del pez que nada contra la corriente.

El Hito Cero



Vista desde Punta de Lapas hacia Quellón


Entre 3 cambios de casa, el horario, conocer a mis nuevos compañeros de trabajo, siempre ha existido tiempo para Chilotear, esa es mi palabra favorita desde que vivo acá, es que está lleno de pequeños lugares escondidos, que nunca conocí cuando vine 2 veces de vacaciones a Chiloé. Historias, paisajes, gente, todo especial. 

Noche? Claro que hay donde ir. Mi lugar favorito, es La taberna de Nos, un lugar lleno de afiches, música, muy bonito, siempre se llena, lo atiende su  dueño,  un español que se vino a Quellón enamorado y ha hecho su vida acá. Muy entretenido, con hartas opciones para tomar y comer.







Esto fue sólo la primera semana! 


domingo, 15 de mayo de 2011

5 minutitos más...

Qué fácil engañarse! Creer que de repente uno puede llegar y confiar en alguien y que nada malo podría pasar. Confiar en los abrazos de otros, refugiarse y cerrar los ojos 5 minutos más antes de vivir la realidad... Leí hoy: Nunca las cosas serán diferentes, si todo lo haces igual que siempre. Yo primero. Yo después, qué fácil olvidarlo, qué importante recordarlo...


Debo aprender a caminar sola...