Me gusta esta canción, mucho.
martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
El chicharrón

Me he hecho la tonta, tratando de silenciar un millón de frases escuchadas y leídas que dan vueltas por mi cabeza. Pero debo reconocer que hay una que me tiene enojada, que hace alusión a mi condición de chicharrón. Sí, un chicharrón. Lo increíble de la situación, es que quienes me conocen saben que no soy así. No necesito hacer una descripción detallada de mis virtudes ni defectos, simplemente, creo que nadie que te ha querido y descrito como una mujer increíble, diferente y partner, puede ubicarte en esa categoría haciendo la comparación con un costillar que cocina porotos granados. ¿Enredado? Bueno, vamos a ser más específicos entonces:
Yo = Ex = Chicharrón
Otra = Nueva = Costillar
¿Le parece mala clase la comparación? A mi también. ¿Qué tienen que ver los porotos granados? La nueva es puesta en calidad de costillar por cocinar porotos granados. Sí, créalo. Lo que me convierte en una desordenada, floja, desastrosa, mala para cocinar y atender. Si fuera así, da igual, cada uno vive como quiere. La cosa es, que precisamente no soy así.
Esto es el tema superficial, ahora lo profundo, ¿Por qué una persona puede categorizar públicamente a quien fue parte de su vida? Está bien, todos tenemos ranking en la cabeza, pero se queda ahí. No sólo es mala clase el comentario, sino que deja a quien lo hace convertido en una penosa persona.
No diré nada en mi defensa, quien tiene la suerte de estar conmigo sabe que por lo menos aburrida y monótona, estilo “dueñadecasacalladailusajuguemosalafamiliafeliz” no soy. Conmigo no se trata de lo que cocino, se trata de lo que HACEMOS (^^).
domingo, 23 de enero de 2011
Yo Leo
Así como escribo y escribo, leo y leo. La lectura es un gusto innato de varios, desarrollado por unos cuantos y adquirido en la adultez por pocos. También existen las personas que no se encuentran en ninguna de estas categorías, y que no disfrutan de leer.
Se podría decir que cuando aprendí a hablar, quise aprender a escribir, pero así como para aprender a hablar primero debes escuchar, para aprender a escribir debes primero saber leer. En mi casa antigua, había un pasillo oscuro y largo, quizás un poco tenebroso, pero a mi me gustaba estar ahí, porque podía hojear los libros que habían. Entre manuales de psicología, mafaldas, papeluchos antiguos, libros de chistes, novelas y otros de canciones de misa (jaja), mis ganas de leer crecían.
Mi primer libro leído fue Papelucho y mi hermana Ji, versión original del año 60 que era de mi mamá. Me encantaba imaginar los sapos escondidos en la tina de la casa, o a la Ji desapareciendo y haciendo la existencia del pobre Papelucho una lata, al estar obligado a buscarla con una mamá tan incompetente y buena para las jaquecas. Entrar a ese mundo a los 6 años fue fascinante, podía ver a la Domi en la cocina, o al vecino gringo invitándolos a jugar.
Después de esto no paré más, fui una lectora empedernida, con mi prima hacíamos maratón de lectura, con condoritos y novelas del tipo Nuestras Sombras, 13 Casos Misteriosos, Papito Pernas Largas o Los pecosos, acompañadas de una bolsa gigante de chispop de queso. Ir a Santiago era otra aventura, podía encerrarme en la pieza de mi prima grande a leer las mafalda y snoopy, en segundo básico ya las había leído todas.
En fin, los años pasan y cada vez leo menos, soñé muchos años con ser periodista, escritora, hacer reportajes, cuentos infantiles o editora. La vocación, oportunidades del momento y la edad hicieron lo suyo y me convertí en Educadora Diferencial.
Este verano, después de meses sin leer nada, partí al lago con el libro de la foto: Martín Rivas, un clásico que nunca terminé y que había dejado pendiente. Espero volver a los mundos narrados por otros, llenos de olores, historias, personajes, lugares y colores diferentes.
sábado, 15 de enero de 2011
Sola, solita a casa nuevita
lunes, 10 de enero de 2011
Lo simple del día
Hay días buenos. Hay días malos. Hay días más o menos. Hay días felices. Hay días tristes. Hay días de odio. Hay días de amor. Hay días de reflexión. Hay días de risa. Hay días de amigos. Hay días solos. Hoy es un día melancólico.
Los días melancólicos son extraños, porque están como mezcladas todas las sensaciones anteriores, son difíciles de explicar, pero los definiría como los días en que ves tu vida como en una película, como si no estuvieras viviendo ahora, porque está lleno de momentos que fueron, o que quieres que sean, pero no están ahora. La sensación final no es agradable, pero es necesaria. A veces pienso que hay gente que vive siempre así y debe ser bien terrible, por estás ausente. Mientras, también hay gente que nunca para y vive tapando todo con más acción. En fin... hoy he pensado mucho, he visto películas, he conversado y me he reído, pero mi estado era ausente, y entre las cosas que pensé, me hice una lista mental de lo pequeño que disfruto del día a día:
- Me gusta despertar y darme cuenta que son más de las 11 de la mañana, porque en general, duermo poco.
- Me gusta manejar mi auto y cantar fuerte, muy fuerte y jurar que cada canción sirve para un momento diferente.
- Me gusta que mi perro se apoye en mis piernas y me mire, para luego ir a echarse por ahí.
- Me gusta ver el pollo en conserva.
- Me gusta comer pan tostado con mantequilla y coca light con hielo.
- Me gusta comer pan tostado con mantequilla y coca light con hielo.
- Me gusta reir con mi hermana de las cosas que escucha mal la mamá.
- Me gusta ir al cerro, dejar la radio prendida del auto y mirar las luces de Talca, fumarme un cigarro y conversar.
- Me gusta dormir de guata con una pierna doblada.
- Me gusta hacer el aseo (cuando hago) escuchando música, y sí, cantando fuerte.
- Me gusta regar y oler la tierra.
- Me gusta ducharme y cerrar los ojos bajo el chorro de agua.
- Me gustan las sonrisas.
- Me gustan mis momentos hiperventilados del día.
- Me gusta estar escribiendo en la terraza.
- Me gusta mi hora favorita del día, entre las 9 y las 11 de la noche en verano, cuando la gente sale a regar, hay viento y cambia el color del cielo.
- Me gusta mirarme las puntas del pelo y cortarme las que no me gustan.
- Me gusta el olor de mi piel.
- Me gusta escuchar a mi mamá hablar con el perro mientras cuelga la ropa.
- Me gusta manejar sin rumbo, con música.
- Me gusta acostarme, apagar la luz y pensar en lo que me gustó del día y lo que quiero hacer en la vida…
sábado, 8 de enero de 2011
Otro rolls?
Siempre me he creído diferente, quizás es una fantasía autoalimentada a partir de algunas ocasiones en que me tocó escuchar que no soy como todos.
Todo empezó cuando entré al jardín y se confirmó mi zurdera, no sólo de ideologías más tarde desarrolladas, sino que también de lateralidad corporal, crecí escuchando “eres zurda?” cuando me veían escribir, como si fuera algo muy extraño. Además, cuando estaba en pre kinder, la educadora al parecer estaba aburrida de mi poco callada personalidad, iniciativa y voz desafinada cantando más fuerte que los demás, así que le recomendó a mi mamá que me saltara a kinder, apelando a una brillantez inusual, mi mamá con el ego por las nubes obedeció, comprobando con los años que era más asertividad y empatía de mi carácter que precisamente algo relacionado con ser superdotada, por lo que todos los años, hasta que salí de 4º medio, me repitió que fue un error, claro, yo con un promedio bien mediocre y haciendo todo adelantado para la edad (entiéndase fiestas, permisos, besos y otras actividades que no detallaré, pero bien rebeldes).
Así pasaron los años, viviendo experiencias que me convencían que era única, diferente, me tocó crecer antes no sólo por mi opacada brillantez cognitiva, sino que también por pérdidas tempranas y la capacidad de seguir sonriendo frente, o mejor dicho, en la vida.
Yo disimulo muy bien, y siempre me he acompañado de grandes grupos de amigas, soy afortunada y he cultivado buenas relaciones de amistad, pero así como siendo bien honesta, hay muchas cosas que todas consideran normales y que para mi eran una real lata de conversación y placeres asumidos, por ejemplo: Querer casarse, disfrutar de invitaciones con pelmazos que con su billetera te compran el mejor trago y se supone que debes caer rendida cuando te abren la puerta de su maravilloso auto, también asumir que alguien de tu mismo colegio es un buen partido y hablar de la piel, cremas, peluquería y otras hierbas. Mientras tanto yo crecía con un mundo en mi cabeza, con certeza de ideologías, sueños y aspiraciones diversas. Me fui haciendo la adulta (bueno, soy independiente emocional y económicamente, lo que obedece a la definición aceptada en la sociedad, aunque en realidad, existen los adultos?) que ahora soy, y creo ser muy común y simple para muchas cosas y muy extraña para otras. Me imagino que es la gracia, y que cada persona es así, un mundo por descubrir.
Durante este último tiempo me he preguntado si no debí ser más corriente, si no he debido esconder mi simpleza, para sonreír con lo que todas sonríen y no ser descubierta. Pero no. No debí ser nada diferente, porque no me conocieron; llegué a escuchar una vez que yo era muy inteligente para tener una relación, y como ya expliqué, tristemente mi mamá descubrió que yo nada tenía que ver con brillantez cognitiva, en mi etapa escolar.
No sé si soy común, diferente, simple o compleja, simplemente soy, todas las personas somos diferentes, un mundo, el que quiere lo conoce y el que quiere pasa por el lado, eso hace la diferencia, nada más!
sábado, 1 de enero de 2011
Mi película favorita
He visto muchas, muchas películas en mi vida. Disfruto de los dramas, las risas y los misterios. He visto películas que me han dejado pensando por días como "Una mente brillante", "Remember me" "El secreto de sus ojos" y "Requiem por un sueño", amo "Amelie", "El efecto mariposa" "Forrest Gump" (que la vi 9 veces en mi adolescencia), he llorado con "El pianista", "Milagro inesperado", "Siete almas" e incluso con "500 days of summer" y podría ver 10 veces "Once" "August Rush" "Los coristas" y "Ron Clark", pero existe una película en especial que adoro "A LOT LIKE LOVE" que es tal como yo soy, tiene lo que me hace reir, lo que sueño y lo que disfruto.
No es una de las grandes, no tiene el mejor director, las mejores actuaciones ni una historia que no olvidarás, pero tiene 2 cosas perfectas para mi: Una banda sonora que me para los pelos y una historia que mezclando las casualidades, hace que que 2 personas se encuentren una y otra vez en el momento y el lugar preciso...
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