El día 11 de marzo, con anuncio de tsunami en las costas Chilenas, llegaba yo con 1 mochila y 2 maletas a vivir a Quellón. Asustada. Nerviosa. Ansiosa. Feliz. Me recibieron 3 profesores del colegio donde llegué a trabajar, sin saber que nos convertiríamos en grandes amigos y luego, en compañeros de casa. El viaje fue eterno, 16 horas desde Talca y sólo quería bañarme y dormir. Pero debimos pasar toda la noche despiertos en la casa de una amiga de mis amigos, por la alerta de tsunami. Así empezó esta aventura, donde aún me siento como una turista, mientras no deje la cámara en la casa, lo seguiré siendo, como dijo alguien por ahí, me siento de vacaciones.
El primero lugar que visité fue San Antonio de Chadmo. No es fácil llegar, muchas piedras y subidas. Partimos a buscar a unos amigos que llegaban de Chaullín, una isla pequeña que está frente a Quellón. Debíamos ir a San Juan de Chadmo, pero nos perdimos y ahí estábamos, en un lugar precioso, en medio de nada, en una playa que ni siquiera tenía huellas de autos, el silencio inmenso y yo aun no podía creer que estaba ahí.
 |
| San Antonio de Chadmo |
 |
| San Antonio de Chadmo |
El segundo lugar que conocí fue el Hito Cero, que es como una escultura en el punto donde termina, o empieza, la carretera panamericana. Es un sacho gigante, un sacho es el ancla artesanal que se usaba en la pesca por aquí y queda luego del centro, siguiendo hacia el sur, en el sector Punta de Lapas (donde vivo yo). Del centro, puedo decir que Quellón es una ciudad antigua, que se fue creando de manera improvisada, un poco desordenada, que ha vivido la crisis del salmón y se nota en algunas casas y tiendas vacías, que quedaron luego del auge del pez que nada contra la corriente.
 |
| El Hito Cero |
 |
| Vista desde Punta de Lapas hacia Quellón |
Entre 3 cambios de casa, el horario, conocer a mis nuevos compañeros de trabajo, siempre ha existido tiempo para Chilotear, esa es mi palabra favorita desde que vivo acá, es que está lleno de pequeños lugares escondidos, que nunca conocí cuando vine 2 veces de vacaciones a Chiloé. Historias, paisajes, gente, todo especial.
Noche? Claro que hay donde ir. Mi lugar favorito, es La taberna de Nos, un lugar lleno de afiches, música, muy bonito, siempre se llena, lo atiende su dueño, un español que se vino a Quellón enamorado y ha hecho su vida acá. Muy entretenido, con hartas opciones para tomar y comer.
Esto fue sólo la primera semana!