sábado, 8 de enero de 2011

Otro rolls?

Siempre me he creído diferente, quizás es una fantasía autoalimentada a partir de algunas ocasiones en que me tocó escuchar que no soy como todos.

Todo empezó cuando entré al jardín y se confirmó mi zurdera, no sólo de ideologías más tarde desarrolladas, sino que también de lateralidad corporal, crecí escuchando “eres zurda?” cuando me veían escribir, como si fuera algo muy extraño. Además, cuando estaba en pre kinder, la educadora al parecer estaba aburrida de mi poco callada personalidad, iniciativa y voz desafinada cantando más fuerte que los demás, así que le recomendó a mi mamá que me saltara a kinder, apelando a una brillantez inusual, mi mamá con el ego por las nubes obedeció, comprobando con los años que era más asertividad y empatía de mi carácter que precisamente algo relacionado con ser superdotada, por lo que todos los años, hasta que salí de 4º medio, me repitió que fue un error, claro, yo con un promedio bien mediocre y haciendo todo adelantado para la edad (entiéndase fiestas, permisos, besos y otras actividades que no detallaré, pero bien rebeldes).

Así pasaron los años, viviendo experiencias que me convencían que era única, diferente, me tocó crecer antes no sólo por mi opacada brillantez cognitiva, sino que también por pérdidas tempranas y la capacidad de seguir sonriendo frente, o mejor dicho, en la vida.


Yo disimulo muy bien, y siempre me he acompañado de grandes grupos de amigas, soy afortunada y he cultivado buenas relaciones de amistad, pero así como siendo bien honesta, hay muchas cosas que todas consideran normales y que para mi eran una real lata de conversación y placeres asumidos, por ejemplo: Querer casarse, disfrutar de invitaciones con pelmazos que con su billetera te compran el mejor trago y se supone que debes caer rendida cuando te abren la puerta de su maravilloso auto, también asumir que alguien de tu mismo colegio es un buen partido y hablar de la piel, cremas, peluquería y otras hierbas. Mientras tanto yo crecía con un mundo en mi cabeza, con certeza de ideologías, sueños y aspiraciones diversas. Me fui haciendo la adulta (bueno, soy independiente emocional y económicamente, lo que obedece a la definición aceptada en la sociedad, aunque en realidad, existen los adultos?) que ahora soy, y creo ser muy común y simple para muchas cosas y muy extraña para otras. Me imagino que es la gracia, y que cada persona es así, un mundo por descubrir.

Durante este último tiempo me he preguntado si no debí ser más corriente, si no he debido esconder mi simpleza, para sonreír con lo que todas sonríen y no ser descubierta. Pero no. No debí ser nada diferente, porque no me conocieron; llegué a escuchar una vez que yo era muy inteligente para tener una relación, y como ya expliqué, tristemente mi mamá descubrió que yo nada tenía que ver con brillantez cognitiva, en mi etapa escolar.

No sé si soy común, diferente, simple o compleja, simplemente soy, todas las personas somos diferentes, un mundo, el que quiere lo conoce y el que quiere pasa por el lado, eso hace la diferencia, nada más!

2 comentarios:

  1. creo q me pasa algo similar!... quizás porque yo me salte el kinder y directamente me enviaron a primero >.< ...

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